Tonatiuh: significado y origen del dios del sol azteca

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura: 9 min.

Tonatiuh es el dios del Sol en la mitología azteca. Se trata de una deidad fundamental en la cosmovisión de este pueblo, ya que era considerado como el que entregaba vida y energía.

Era representado como un guerrero y tenía una gran influencia en el destino del mundo y el ciclo cósmico.

Tonatiuh

Cosmovisión azteca y el papel de Tonatiuh

La cosmovisión azteca se basaba en una estructura cíclica del tiempo. Creían que el mundo no era eterno, sino que existía en un constante proceso de creación, destrucción y renovación.

Este concepto estaba representado por los Cinco Soles, cinco eras distintas que habían sido creadas y destruidas sucesivamente.

Los Cinco Soles

Cada Sol había sido gobernado por una deidad y destruido por diferentes causas:

  1. Primer Sol (Nahui Ocelotl - Sol de Jaguar)

    • Gobernado por Tezcatlipoca.
    • Habitaban gigantes.
    • Fue destruido por jaguares.
  2. Segundo Sol (Nahui Ehecatl - Sol de Viento)

    • Gobernado por Quetzalcóatl.
    • La humanidad fue barrida por huracanes y los sobrevivientes se convirtieron en monos.
  3. Tercer Sol (Nahui Quiahuitl - Sol de Lluvia de Fuego)

    • Gobernado por Tláloc, dios de la lluvia.
    • Llovió fuego y los hombres se convirtieron en pájaros.
  4. Cuarto Sol (Nahui Atl - Sol de Agua)

    • Gobernado por Chalchiuhtlicue, diosa del agua.
    • El mundo fue destruido por un gran diluvio y los humanos se transformaron en peces.
  5. Quinto Sol (Nahui Ollin - Sol de Movimiento)

    • Gobernado por Tonatiuh.
    • Se decía que sería destruido por terremotos.

Se creía que el Sol necesitaba sacrificios humanos para mantenerse en su recorrido por el cielo. De lo contrario, se detendría y el mundo colapsaría en la oscuridad. Por ello, realizaban ofrendas de sangre y corazones extraídos en los rituales.

Tonatiuh era también el patrón de los guerreros, especialmente de los guerreros águila, quienes luchaban para capturar prisioneros destinados al sacrificio.

Origen

El mito de la creación del Quinto Sol es fundamental en la mitología azteca. Después de la destrucción del Cuarto Sol, los dioses se reunieron en Teotihuacán para crear uno nuevo que pudiera iluminar al mundo. Decidieron que uno de ellos debía sacrificarse en una hoguera para convertirse en el astro rey.

Había dos voluntarios. Por un lado, estaba Tecuciztécatl, un dios rico, orgulloso y engreído. Por otro, se ofreció Nanahuatzin, un dios humilde, enfermo y cubierto de llagas.

Se prepararon para el sacrificio en una gran ceremonia. Tecuciztécatl fue el primero en intentar lanzarse a la hoguera, pero dudó cuatro veces por miedo al dolor.

En cambio, Nanahuatzin, sin vacilar, corrió y se arrojó al fuego, consumiéndose en llamas. Viendo esto, Tecuciztécatl también se arrojó, pero su acto fue considerado indigno por los dioses.

Tras un tiempo, el cielo comenzó a iluminarse con la aparición de un nuevo Sol. Nanahuatzin se había transformado en Tonatiuh.

Sin embargo, Tecuciztécatl también se convirtió en un astro. Para castigarlo, los dioses arrojaron un conejo sobre su rostro, apagando su brillo y convirtiéndolo en la Luna.

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El Sol no se movía: el sacrificio de los dioses

Tonatiuh
Representación de Tonatiuh

Aunque Tonatiuh ya brillaba en el cielo, se negaba a moverse. Los dioses discutieron qué hacer hasta que uno de ellos, Ehécatl-Quetzalcóatl, sugirió que el resto de los dioses se sacrificaran para darle la fuerza necesaria.

Así, se ofrecieron en sacrificio y su sangre alimentó a Tonatiuh, permitiéndole moverse por el cielo. Este hecho estableció el principio de que para que el Sol siguiera moviéndose, debía recibir sacrificios humanos, sino dejaría de moverse y el mundo llegaría a su fin.

Este mito justificaba el sistema de sacrificios humanos y las guerras floridas (batallas destinadas a capturar prisioneros para el sacrificio). También reforzaba la visión de los aztecas como el pueblo elegido para alimentar al Sol y mantener el equilibrio del cosmos.

Representación

Se le muestra con un rostro amarillo o dorado, simbolizando la luz y el fuego. Su lengua es un cuchillo de obsidiana, representando el sacrificio.

Suele llevar una corona de rayos solares, reflejando su poder divino. Pot su parte, en las manos tiene garras, con las que toma corazones humanos.

La Piedra del Sol

En el centro de este calendario aparece su rostro, rodeado por glifos que representan los cuatro soles anteriores. Su imagen refuerza la idea de que su era es temporal y terminará con un gran cataclismo.

Culto y rituales

El culto a Tonatiuh era central en la religión azteca. Algunos aspectos importantes incluían:

  • Sacrificios humanos, donde el corazón de las víctimas era extraído y ofrecido al Sol en lo alto de los templos, como el Templo Mayor de Tenochtitlan.
  • La guerra florida, campañas militares diseñadas específicamente para capturar prisioneros y sacrificarlos a Tonatiuh.
  • Templos y altares dedicados a él, generalmente en lo alto de las pirámides.

Poderes y atributos

Tonatiuh no era sólo el dios del Sol, sino una deidad fundamental en la estructura cósmica de los aztecas. Sus poderes y atributos reflejan su papel como fuente de vida, destructor y regente del universo.

Poder sobre el ciclo del día y la noche

Era el responsable de recorrer el cielo desde el amanecer hasta el anochecer. Según la cosmovisión, durante el día viajaba por el cielo (Ilhuicatl), iluminando la Tierra. Al anochecer, descendía al Mictlán (inframundo), donde debía luchar contra las fuerzas de la oscuridad para renacer al amanecer. Su resurrección diaria simbolizaba el ciclo eterno de la vida y la muerte.

Este movimiento eterno dependía de los sacrificios humanos, ya que la sangre y los corazones le otorgaban fuerza para continuar su camino.

Calendario azteca con Tonatiuh al centro
Calendario azteca con Tonatiuh al centro

Fuente de energía y dador de vida

Tonatiuh era la principal fuente de calor y energía para la Tierra. Sin su presencia, no habría vida. Esto se reflejaba en:

  • Su relación con la agricultura: el sol permitía el crecimiento de las cosechas, como el maíz, base de la alimentación.
  • Su poder sobre el calor y el fuego, elementos esenciales en rituales y en la metalurgia.
  • Su conexión con la fertilidad, ya que su luz aseguraba la continuidad del ciclo de la naturaleza.

A pesar de ser dador de vida, también tenía un lado destructivo. Una sequía prolongada podía interpretarse como su enojo.

Patrono de la guerra

Estaba fuertemente vinculado con los guerreros. Su culto justificaba el sistema militarista, ya que se creía que los guerreros muertos en batalla o en sacrificio se convertían en sus compañeros, ayudándolo en su recorrido.

Sólo los más valientes podían formar parte de su ejército celestial, los guerreros águila y jaguar, quienes tenían el deber de capturar prisioneros para el tributo. El sacrificio de guerreros se consideraba el mayor honor, ya que garantizaba que su espíritu ascendiera con Tonatiuh al cielo.

Relación con la destrucción y el destino del mundo

Como regente del Quinto Sol, Tonatiuh era también el dios de la destrucción futura. Según la cosmovisión azteca su era terminaría con grandes terremotos (Nahui Ollin, "Cuatro Movimiento").

Una vez que el Sol dejara de moverse, el mundo colapsaría y la humanidad sería aniquilada. Por ello, creían que su deber era retrasar este destino con sacrificios humanos.

Su representación en la Piedra del Sol (Calendario Azteca) muestra su rostro en el centro, con su lengua en forma de cuchillo de obsidiana, símbolo del sacrificio necesario para su supervivencia.

Control sobre el Mictlán

Aunque su dominio principal era el cielo, Tonatiuh tenía poder en elinframundo (Mictlán). Durante la noche descendía a las profundidades, luchando contra fuerzas oscuras para renacer al amanecer.

Los guerreros muertos en batalla o sacrificados a su honor tenían el privilegio de acompañarlo en su recorrido matutino, mientras que las mujeres que morían en parto lo escoltaban al atardecer.

Este papel reforzaba la idea de que la muerte en sacrificio o en batalla tenía un propósito cósmico.

Impacto en la cultura popular

Tonatiuh ha dejado una gran huella en la cultura popular, tanto en México como a nivel internacional. Su influencia se refleja en el arte, la literatura, los videojuegos, la televisión y hasta en símbolos nacionales.

Arte y símbolos nacionales

La Piedra del Sol (Calendario Azteca)

Uno de los símbolos más icónicos de la cultura azteca es la Piedra del Sol, donde Tonatiuh aparece en el centro con su lengua en forma de cuchillo de obsidiana, representando el sacrificio humano.

Este monolito es uno de los emblemas más reconocidos de México y ha inspirado múltiples representaciones en la cultura popular. La escultura que se encuentra el Museo Nacional de Antropología en México es una de las piezas más visitadas. También actuó como símbolo en eventos culturales y deportivos, como en los Juegos Olímpicos de 1968 en México.

Videojuegos

  • Age of Empires II: The Conquerors (Expansión): En la campaña de los mexicas, aparecen referencias a la Piedra del Sol y a los sacrificios humanos necesarios para Tonatiuh.
  • SMITE: Es un videojuego en el que los jugadores pueden controlar dioses de diferentes mitologías, y aunque Tonatiuh no es un personaje jugable, su presencia se menciona en la mitología del juego.

Bibliografía:

  • García Esperón, Amanda. (2020). Diccionario de Mitos de América. Ediciones El Naranjo.
  • Ramírez, Castañeda, Elisa. (2021). Mitos y cuentos indígenas de México. Fondo de Cultura Económica.

Ver también:

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.